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Palau de la Música, ValÈncia

3 dies / 58 ponents
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Jornada día 23
17:00 Sala Martín y Soler:
Historia del Palau de la Música. Su impacto en la vida cultural valenciana.

Conoce a

José Deménech Part

Pianista, musicólogo y crítico musical.

Valenciano, cursó estudios en Valencia y París. Director del Inst. Valenciano de Musicología de la Dip. de Valencia (1980-86) y  Asesor musical de la Consellería de Cultura de la GV (1983-88). Fundador-Director del Concurso Intern. de Piano “José Iturbi” (1980-85), las Serenatas Musicales del Patriarca y la Univ. de Valencia. (1982) y del ciclo Opera y Solistas del Teatro Principal (1983-84). Asesor Musical del Palau de la Música de Valencia (1988-90). Editor de la primera edición, en tiempos modernos, de la Six Italian Canzonetts, de Martin y Soler (1983).

Asesor biográfico en los documentales para TV sobre José Iturbi y Lucrezia Bori. Director Artístico del Festival d’Estiu de Torreblanca (Castellón), patrocinado por la Fundación AMF (2012-17). Además de Levante-EMV y Valencia Semanal, colaboró en  Ritmo, Montsalvat, Melómano, Scherzo, L’Espill, Dos y Dos, Cartelera Turia y Saó.

El Palau, antes y después de la música en València.

Una síntesis del panorama musical en la ciudad de València en los últimos cien años y de la transformación que supuso para la ciudadanía, poder contar con un contenedor cultural de este calibre, una carencia de lustros, que ya disfrutaban Madrid y Barcelona, sino tambien capitales como Granada o Santander. Y lo más relevante: impulsado desde el gobierno municipal. La crítica fue la correa de transmisión a lo que allí se producía. València siempre ha contado con especialistas filarmónicos, periodistas o no, los cuales dejaban constancia del paso de artistas, de estrenos relevantes o de algún que otro fracaso. Antaño fueron López-Chavarri y Marco, Gomá, Magenti,  Marín, Palau, Ranch, etc. a los que siguieron, a fines del XX, López-Chavarri Andújar, Gonzalo Badenes, Blas Cortés, y un largo etcétera que incluiría a algunos de los que continuamos, por afición y dedicación, en esa trinchera de las cinco líneas y cuatro espacios.